El clima afecta la piel cambiando la velocidad a la que pierde agua. En clima frío y seco —Bogotá, Tunja, Pasto— el aire la deshidrata y la barrera se debilita; en calor húmedo —Cartagena, Barranquilla— la piel suda y produce más sebo. La rutina se ajusta al clima, no al revés.
Una paciente me lo resumió mejor que cualquier manual: «doctora, la misma crema que me salvaba en Bogotá me tiene la cara brillante en Santa Marta». No cambió su piel. Cambió el aire que la rodea.
Colombia no tiene estaciones, pero sí tiene climas simultáneos. En el mismo país, y muchas veces en el mismo mes, una mujer se aplica su rutina a 2.640 metros con viento frío y otra lo hace a nivel del mar con 80 % de humedad. Pedirle a la misma fórmula que funcione en las dos situaciones es pedirle demasiado.
En este artículo te explico qué le hace cada tipo de clima a tu barrera cutánea, qué cambia durante la segunda temporada de lluvias, cómo ajustar la rutina según la ciudad donde vives y qué gestos no debes tocar aunque el clima se voltee.
¿Por qué el clima cambia tu piel y no al revés?
Porque tu piel está en negociación permanente con el aire. La capa más externa, el estrato córneo, mantiene su flexibilidad gracias al agua que retiene, y esa agua se evapora todo el tiempo: es lo que en dermatología llamamos pérdida transepidérmica de agua (TEWL, por sus siglas en inglés). El clima decide qué tan rápido ocurre.
Lo que frena esa evaporación es el manto lipídico: una película de ceramidas, ácidos grasos y colesterol que sella la superficie. Las ceramidas son cerca de la mitad de los lípidos del estrato córneo, y su materia prima son ácidos grasos esenciales que tu cuerpo no fabrica solo. Cuando esa película se adelgaza, el clima deja de ser un detalle y pasa a ser un factor.
Una revisión publicada en el Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology (Engebretsen y colaboradores, 2016) reunió la evidencia disponible y concluyó que la humedad baja y la temperatura baja reducen la función de la barrera cutánea, y que la piel se vuelve más reactiva frente a irritantes y alérgenos. Conviene subrayar el matiz: no es solo la humedad. También el frío.
Ese matiz explica algo que confunde a muchas bogotanas. Bogotá no marca humedades relativas de desierto, y sin embargo la piel se siente tirante. La razón es que el aire frío retiene mucha menos agua en términos absolutos que el aire caliente: aunque el porcentaje parezca decente, hay menos agua real en el ambiente, y a eso se suma el viento.
| Condición del clima | Qué pasa en tu piel | La señal que notas | Qué necesita la rutina |
|---|---|---|---|
| Aire frío y seco | Sube la pérdida de agua y baja la hidratación del estrato córneo | Tirantez al salir del baño, descamación fina, labios agrietados | Más lípidos: emolientes que repongan y sellen |
| Calor con humedad alta | Más sudor y más sebo; el sudor no hidrata, se evapora y arrastra agua | Brillo en la zona T, sensación pegajosa, maquillaje que no dura | Capas más ligeras y limpieza suave dos veces al día |
| Radiación UV alta | Daño oxidativo acumulado sobre colágeno y elastina | Manchas y pérdida progresiva de firmeza | Protector solar diario y activos antioxidantes |
| Cambio brusco de temporada | La barrera no alcanza a adaptarse y se vuelve reactiva | Enrojecimiento o escozor con productos que antes tolerabas | Simplificar la rutina y pausar los activos fuertes |
¿Cuántos climas tienes que manejar si vives en Colombia?
Más de los que parece. En Colombia el clima no lo define el mes sino la altitud: los pisos térmicos hacen que a dos horas de carretera te cambie por completo el entorno de tu piel. Y por encima de eso corre el régimen bimodal de la región andina: dos temporadas de lluvias al año —de finales de marzo a junio y de finales de septiembre a comienzos de diciembre— separadas por dos temporadas secas, según la climatología que publica el IDEAM.
La altura añade un factor que casi nadie asocia con el skincare. La Organización Mundial de la Salud estima que la radiación ultravioleta aumenta alrededor de un 10 % por cada 1.000 metros de altitud. Con esa regla, una mujer en Bogotá (2.640 metros) recibe cerca de un 26 % más de radiación UV que una en Cartagena, a nivel del mar. Y la misma OMS advierte que no hay que dejarse engañar por un día nublado o una brisa fresca: las nubes delgadas apenas filtran, y a veces incluso aumentan la radiación por dispersión.
| Dónde vives | Altitud aproximada | Clima dominante | Lo que más sufre tu piel | El ajuste que sí mueve la aguja |
|---|---|---|---|---|
| Bogotá, Tunja, Pasto | 2.200–2.800 m | Frío, viento y UV amplificado por la altura | Deshidratación, tirantez y descamación | Reponer lípidos y protector solar todos los días |
| Manizales, Pereira, Armenia | 1.400–2.200 m | Templado y muy lluvioso | Vaivenes de humedad que dejan la piel reactiva | Rutina estable y corta; no estrenar activos |
| Medellín | 1.495 m | Templado, con episodios de inversión térmica | Barrera debilitada más partículas en suspensión | Antioxidantes de día y limpieza cuidadosa de noche |
| Cali, Neiva, Bucaramanga | 900–1.100 m | Cálido con temporadas secas marcadas | Sudor bajo sol fuerte y deshidratación silenciosa | Texturas ligeras y reaplicar protector solar |
| Cartagena, Barranquilla, Santa Marta | Nivel del mar | Calor constante con humedad que supera el 80 % | Exceso de sebo, sudor y poros congestionados | Capas mínimas, sin resecar la piel para «secarla» |
Si vives en Bogotá o Medellín, el clima no llega solo: llega acompañado de material particulado. Eso lo desarrollo en el artículo sobre cómo proteger la piel de la contaminación urbana, que es el otro gran factor de envejecimiento extrínseco de la vida en ciudad.
¿Qué le pasa a tu piel en la segunda temporada de lluvias?
Entramos en ella a finales de septiembre y se extiende hasta comienzos de diciembre en buena parte del país. Y aquí está el malentendido más común que veo en consulta: que llueva no significa que tu piel esté hidratada.
El agua de la atmósfera no entra a tu estrato córneo. Lo que sí hace la temporada de lluvias es someter la piel a oscilaciones: mañanas frías, mediodías de sol directo, tardes de aguacero, ropa húmeda, carros y oficinas con aire acondicionado. Cada salto obliga a la barrera a readaptarse, y una barrera que se readapta todo el día es una barrera que se agota.
- Aire acondicionado y calefacción de carro: son microclimas secos dentro de un día húmedo. Ocho horas de oficina refrigerada resecan más que la lluvia de la calle.
- Sudor que no se evapora: con humedad alta, el sudor se queda sobre la piel. Bajo protector solar y maquillaje, esa mezcla favorece la congestión de poros.
- Sol entre nubes: los días grises bajan la guardia, pero la radiación UV sigue llegando. Es la temporada en la que más personas dejan de aplicarse protector solar.
- Estrés acumulado de fin de año: el cortisol debilita la barrera por su propia vía. Lo explico en detalle en cómo afecta el estrés a la piel, y se suma a todo lo anterior.
La piel no sufre por el clima extremo. Sufre por el cambio. Lo que desgasta la barrera no es el frío ni el calor: es tener que reacomodarse cinco veces al día.
Dra. Mónica Lizarralde, médica estética y fundadora de L’ORICAY
¿Cómo ajustar la rutina si vives en clima frío y de altura?
El objetivo en Bogotá, Tunja, Pasto o Manizales es uno solo: frenar la pérdida de agua. No se trata de aplicar más producto, sino de aplicar los lípidos correctos en el momento correcto.
- Baja la temperatura del agua. El agua muy caliente arrastra los lípidos de superficie. Tibia es suficiente, y el limpiador debe ser suave, sin sulfatos agresivos ni sensación de «piel chirriante» al terminar.
- No te seques del todo. Aplicar sobre la piel ligeramente húmeda —no mojada— mejora la distribución y la absorción de cualquier aceite o sérum.
- Suma una capa de lípidos, no de agua. En aire frío, un humectante solo atrae agua que después se evapora. Necesitas algo que reponga ácidos grasos y selle: ahí es donde un aceite facial hace el trabajo que una loción ligera no puede.
- Protector solar aunque esté nublado. A 2.600 metros la radiación es más intensa y el cielo gris no la detiene. Es el paso que más gente salta en clima frío.
- Atiende los labios aparte. No tienen glándulas sebáceas y son los primeros en avisar: si ya se te agrietaron, revisa por qué se resecan los labios y cómo hidratarlos.
- Pausa los activos fuertes si hay ardor. Exfoliantes y ácidos sobre una barrera ya comprometida por el frío multiplican la irritación. Primero se repara, después se optimiza.
¿Cómo ajustar la rutina si vives en calor húmedo?
En Cartagena, Barranquilla, Santa Marta o Leticia el error habitual es el contrario: tratar la piel como si el enemigo fuera la grasa. Resecar una piel que brilla suele empeorarla, porque la piel responde produciendo todavía más sebo para compensar.
- Limpia dos veces al día, con suavidad. Mañana y noche, con un limpiador que no deje tirantez. La noche es innegociable: se retira sudor, protector solar y partículas del día.
- Menos capas, mejor elegidas. En humedad alta, tres productos bien escogidos rinden más que siete. Cada capa extra es una capa que puede quedarse atrapada con el sudor.
- Texturas de absorción rápida. La clave no es evitar los aceites, sino usar los que se absorben sin dejar película. Un aceite rico en ácido linoleico se comporta muy distinto a uno pesado y oclusivo.
- Reaplica el protector solar. Con sudor y agua, la aplicación de la mañana no llega a la tarde. Cada dos o tres horas si estás al aire libre.
- No abuses del papel matificante ni del alcohol. Alivian el brillo diez minutos y desmontan la barrera a mediano plazo.

¿Por qué un aceite con omega 6 funciona en los dos extremos?
Es la pregunta que más me hacen cuando explico esto, y tiene una respuesta fisiológica. Los dos extremos —el aire seco de altura y el calor húmedo— terminan en el mismo punto: una barrera cutánea sin los lípidos suficientes. En un caso porque el ambiente se los lleva; en el otro porque la piel los produce desordenados y en exceso, buscando compensar.
El ácido linoleico (omega 6) es materia prima directa de las ceramidas de la barrera. Reponerlo no engrasa la piel: la ayuda a regularse. Por eso el mismo activo tiene sentido en Bogotá y en Barranquilla, aunque el problema se vea distinto en el espejo.
El aceite de cacay (Caryodendron orinocense), que cultivamos en los Llanos del Casanare, contiene más del doble de omega 6 que el aceite de argán y de 3 a 4 veces la vitamina A natural del aceite de rosa mosqueta. Desarrollé la comparación con cifras en el análisis entre el aceite de cacay y el de argán.
| Componente del aceite de cacay | Qué hace en la piel | Por qué importa en clima frío y seco | Por qué importa en calor húmedo |
|---|---|---|---|
| Ácido linoleico (omega 6): más del doble que el argán | Materia prima de las ceramidas de la barrera | Repone los lípidos que el aire seco se lleva | Ayuda a regular el sebo en lugar de aumentarlo |
| Vitamina A natural: de 3 a 4 veces la de la rosa mosqueta | Favorece la renovación celular progresiva | Mejora la textura áspera por descamación | Sin la fotosensibilidad del retinol farmacéutico |
| Vitamina E y polifenoles | Defensa antioxidante frente a radicales libres | Contrarresta el daño oxidativo de la UV de altura | Contrarresta el sol intenso a nivel del mar |
| Escualeno natural | Restaura la barrera sin obstruir poros | Nutre sin necesidad de una oclusión pesada | No comedogénico: absorción en segundos, sin residuo |
Sobre la evidencia quiero ser precisa. Un estudio clínico de Derma Consult Concept GmbH (Bonn, Alemania) midió, tras 28 días de uso del aceite de cacay, un 23 % más de hidratación en el 100 % de los voluntarios, además de un 14 % más de firmeza y un 10 % más de elasticidad. Son datos de uso continuo en condiciones controladas, no una promesa de resultados para cada piel.
El Aceite de Cacay Premium L’ORICAY (30 ml, $180.000 COP, INVIMA NSOC24127-23C0) es aceite puro prensado en frío: dos o tres gotas sobre la piel limpia y ligeramente húmeda, mañana y noche. En clima frío funciona como capa de cierre; en calor húmedo, como la única capa nutritiva que necesitas. Y si el clima te está castigando primero los labios, está el Cacay Kiss Glow Lip Balm (15 g, $50.000 COP, INVIMA NSOC41788-25CO).
¿Qué no debes cambiar aunque cambie el clima?
Ajustar la rutina al clima no significa rehacerla cada mes. Hay cuatro gestos que se sostienen en Bogotá, en Cartagena, en lluvias y en temporada seca.
- Protector solar diario: el único paso que no admite excepción por clima, altitud ni nubosidad.
- Limpieza suave: ni el frío justifica no limpiar ni el calor justifica limpiar con agresividad.
- Constancia sobre intensidad: la barrera se repara con semanas de rutina sostenida, no con un producto nuevo cada vez que cambia el pronóstico.
- Reponer lípidos: es la base del well-aging en cualquier piso térmico. Una barrera íntegra envejece mejor.
Y aquí cambio de sombrero. Todo lo anterior es cuidado cosmético. Si tienes enrojecimiento persistente, descamación que no cede en dos o tres semanas, picor intenso, brotes que empeoran con cada temporada o una dermatitis ya diagnosticada, eso no se resuelve cambiando de crema: consulta a un dermatólogo. Un cosmético hidrata, nutre y protege; no cura ni trata enfermedades de la piel.
Preguntas frecuentes
¿Cómo afecta el clima frío y seco a la piel?
El aire frío retiene menos agua, así que acelera la evaporación desde el estrato córneo y debilita la barrera cutánea. La revisión de Engebretsen y colaboradores (2016) concluyó que tanto la humedad baja como la temperatura baja reducen la función barrera y vuelven la piel más reactiva a irritantes. Se compensa reponiendo lípidos, no agua.
¿Qué rutina de skincare sirve para clima húmedo y caluroso?
Una rutina corta: limpieza suave dos veces al día, una capa nutritiva de absorción rápida y protector solar reaplicado cada dos o tres horas. En humedad alta, menos capas rinden más. Resecar la piel para quitarle el brillo es contraproducente: responde produciendo más sebo.
¿Hay que cambiar la rutina de skincare cuando cambia la temporada?
Ajustarla, no rehacerla. Lo que se modifica es la textura y el número de capas: más lípidos en temporada seca o de frío, formulaciones más ligeras en calor y humedad. La limpieza suave, el protector solar y la constancia se mantienen iguales todo el año.
¿Se necesita protector solar en Bogotá aunque esté nublado?
Sí. La OMS calcula que la radiación UV aumenta cerca de un 10 % por cada 1.000 metros de altitud, de modo que a 2.640 metros Bogotá recibe alrededor de un 26 % más que una ciudad a nivel del mar. Y las nubes delgadas apenas filtran: pueden incluso aumentar la radiación por dispersión.
En resumen
- El clima actúa sobre la velocidad a la que tu piel pierde agua; por eso la misma rutina rinde distinto en cada ciudad.
- En frío y altura el problema es la deshidratación: se responde con lípidos y protector solar sin excepción.
- En calor húmedo el problema es el exceso de sebo y sudor: se responde con menos capas, no resecando la piel.
- La segunda temporada de lluvias desgasta por los cambios bruscos, no por el agua; la lluvia no hidrata tu piel.
- El omega 6 sirve en los dos extremos porque repone el material con el que la barrera se construye.
- Si la irritación no cede en dos o tres semanas, es consulta médica, no cambio de producto.
Vivir en Colombia significa cuidar la piel en varios climas a la vez, a veces en la misma semana. No necesitas una rutina por ciudad: necesitas una barrera cutánea lo bastante sólida como para que el clima deje de decidir cómo amanece tu cara. Si quieres empezar por el paso que más peso tiene, conoce el Aceite de Cacay Premium L’ORICAY, prensado en frío en nuestro cultivo del Casanare.
La Dra. Mónica Lizarralde es médica estética con más de 25 años de experiencia y fundadora de L’ORICAY, marca colombiana de skincare basada en el aceite de cacay de la Orinoquía. Este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica.


