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Aceite de cacay vs aceite de argán: qué los diferencia

12 de agosto, 2026 Lectura: 14 min
Por la Dra. Mónica Lizarralde — Médica Estética y fundadora de L'ORICAY

El aceite de argán destaca por su vitamina E y su alto contenido de ácido oleico; el aceite de cacay, por su vitamina A natural y por duplicar su omega 6. Si buscas nutrición y antioxidantes, el argán cumple. Si tu prioridad es renovación celular y barrera cutánea, el cacay tiene la ventaja.

Por la Dra. Mónica Lizarralde — Médica Estética y fundadora de L’ORICAY

En consulta me hacen esta pregunta casi todas las semanas: “Doctora, ya uso aceite de argán. ¿Vale la pena cambiarme al cacay?”

Es una buena pregunta, y merece una respuesta honesta en lugar de un discurso de marca. El argán es un aceite excelente. Lleva décadas en el mercado, tiene respaldo científico y hay pieles a las que les funciona perfectamente. No voy a decirte lo contrario para vender un frasco.

Lo que sí voy a hacer es ponerte los dos perfiles al lado, con los números que están publicados, y explicarte qué significa cada dato en tu piel. Al final vas a saber cuál de los dos encaja con lo que tú necesitas — que no es lo mismo que lo que necesita tu hermana o tu mejor amiga.

Qué es el aceite de cacay y qué es el aceite de argán

Los dos son aceites vegetales prensados de una semilla. Ahí terminan los parecidos.

El aceite de argán se extrae de las almendras del árbol Argania spinosa, endémico del suroeste de Marruecos. Se popularizó en la cosmética occidental a partir de los años noventa y hoy es probablemente el aceite facial botánico más conocido del mundo. Su fama es merecida: es estable, nutritivo y muy bien tolerado.

El aceite de cacay se extrae de las semillas del árbol Caryodendron orinocense, nativo de la Orinoquía y la Amazonía de Suramérica. El árbol alcanza los 20 metros, da fruto una sola vez al año, y cada nuez contiene tres semillas. Las comunidades de los llanos lo han usado durante generaciones; la investigación científica apenas lleva unos años documentando lo que ellas ya sabían.

En L’ORICAY el aceite viene de un cultivo propio en los Llanos del Casanare con 10 años de siembra. Cada fruto se recolecta a mano, se prensa en frío y se microfiltra. Sin aditivos, sin mezclas con aceites más baratos. Te cuento esto porque en la comparación que viene, el origen y el procesamiento pesan tanto como la composición.

¿Cuál tiene mejor perfil nutricional para la piel?

Esta es la tabla que te ahorra leer el resto del artículo si tienes prisa.

Aceite de cacayAceite de argán
Origen botánicoCaryodendron orinocense (Orinoquía colombiana)Argania spinosa (Marruecos)
Ácido graso mayoritarioLinoleico (omega 6)Oleico (omega 9), 45-53%
Omega 6 (ácido linoleico)Más del doble que el argán25-37%
Vitamina A natural (retinol)Presente, 3-4 veces más que la rosa mosquetaNo es una fuente relevante
Vitamina E (tocoferoles)Presente657-1.028 mg/kg, principalmente gamma-tocoferol
Índice comedogénicoNo comedogénico0-1 (bajo)
AbsorciónRápida, sin residuo oleosoMedia, ligeramente más untuosa
Presentación L’ORICAY30 ml, prensado en frío, 100% puro

Los datos del argán vienen de la literatura publicada sobre Argania spinosa; los del cacay, de los estudios sobre Caryodendron orinocense y de los análisis del aceite L’ORICAY. Ahora te explico qué significa cada fila.

¿En qué se diferencia la vitamina A del cacay frente al argán?

Si tuviera que quedarme con un solo argumento, sería este.

El aceite de argán es un aceite nutritivo: repone lípidos, calma y protege. Lo que no es —y sus propios estudios de composición lo confirman— es una fuente relevante de vitamina A. No aparece entre sus compuestos destacados, que son los tocoferoles, los fitoesteroles y los polifenoles.

El aceite de cacay sí aporta vitamina A natural, en concentraciones 3 a 4 veces superiores a las del aceite de rosa mosqueta, que es el referente del mercado en este terreno. Y la vitamina A es el activo del que depende la renovación celular.

¿Por qué importa? Porque nutrir e hidratar mantiene la piel confortable, pero no cambia su ritmo de recambio. La vitamina A sí actúa sobre ese proceso: favorece la renovación celular progresiva, contribuye a la síntesis de colágeno y mejora la textura con el uso sostenido. Es la diferencia entre alimentar la piel y estimularla.

Aquí conviene una precisión que hago siempre. El retinol natural del cacay no es lo mismo que el ácido retinoico o el retinol sintético que receta un dermatólogo. No tiene la misma potencia ni el mismo mecanismo. A cambio, es notablemente más tolerable: no exige el protocolo de introducción gradual, la fotosensibilidad y las precauciones que sí requiere el retinol farmacéutico. Para muchas pieles sensibles, esa tolerancia es justamente lo que hace posible el tratamiento.

Si ya usas retinol recetado, no combines activos por tu cuenta: consúltalo con tu dermatólogo.

“Preservar la integridad de la barrera cutánea es la base del well-aging. Cada aceite noble, cada activo hidratante, cada producto que ayuda a mantener su función protectora, es un gesto de respeto hacia la piel.”

— Dra. Mónica Lizarralde

¿Cuál refuerza mejor la barrera cutánea?

El manto lipídico es la película de ceramidas, ácidos grasos y colesterol que cubre tu piel. Evita que el agua se evapore —lo que en dermatología llamamos pérdida transepidérmica de agua o TEWL— y te defiende del sol, la contaminación y el clima. Cuando se debilita, la piel se vuelve seca, opaca y reactiva. Los productos que antes te funcionaban dejan de hacer efecto.

El ácido graso que esa barrera más necesita es el linoleico (omega 6). Y aquí la diferencia entre los dos aceites es estructural, no de matiz.

El argán es un aceite fundamentalmente oleico: su ácido graso mayoritario es el omega 9, entre el 45% y el 53%, mientras el linoleico se queda entre el 25% y el 37%. El cacay invierte esa proporción: el linoleico es, con diferencia, su ácido graso dominante, y las caracterizaciones publicadas del aceite de cacay lo confirman como el componente principal de su perfil. En términos prácticos: el cacay aporta más del doble de omega 6 que el argán.

Esto tiene una consecuencia que se nota en la piel mixta y grasa. Las pieles que producen exceso de sebo suelen ser deficitarias en ácido linoleico, y ese sebo tiende a ser más denso y a obstruir con más facilidad. Aportar linoleico ayuda a equilibrar la producción desde adentro en lugar de combatirla desde afuera. Por eso un aceite rico en omega 6 no engrasa una piel mixta: la ordena.

Si quieres profundizar en cómo funciona esta barrera, lo explico en detalle en los beneficios comprobados del aceite de cacay para la piel madura.

Vitamina E, textura y poros: en qué destaca el aceite de argán

No sería honesto escribir una comparativa en la que un aceite gana todas las categorías. El argán tiene méritos propios y conviene reconocerlos.

Vitamina E abundante y bien documentada. El argán contiene entre 657 y 1.028 mg/kg de tocoferoles, con predominio del gamma-tocoferol. Es un antioxidante potente y uno de los perfiles mejor estudiados de la cosmética botánica. La investigación publicada sobre el aceite de argán documenta ampliamente su actividad antioxidante y su papel en dermatología y cosmética.

Muy bajo riesgo de obstruir poros. Su índice comedogénico se sitúa entre 0 y 1, de los más bajos entre los aceites vegetales.

Disponibilidad y precio. Se consigue en cualquier tienda de Colombia, en presentaciones y rangos de precio muy variados.

Versatilidad. Funciona igual de bien en cabello y cutículas, un terreno donde el cacay se usa menos.

¿Dónde está su límite? En que un aceite mayoritariamente oleico nutre y sella, pero aporta menos del ácido graso que la barrera cutánea necesita reconstruir. Y en que, sin vitamina A relevante, no interviene en la renovación celular. Para una piel joven y equilibrada que solo busca confort, eso puede ser suficiente. Para una piel madura, o para una barrera dañada, se queda corto.

El cacay, por su parte, también tiene vitamina E natural y escualeno, además del omega 6 y la vitamina A. No es que reemplace lo que hace el argán: es que suma una capa más.

Frasco de Aceite de Cacay Premium L'ORICAY de 30 ml, prensado en frío en el Casanare

¿Por qué el aceite de cacay cuesta más que el argán en Colombia?

Vamos a hablar de plata, porque es la objeción real.

El aceite de argán se consigue en Colombia desde precios muy bajos, sobre todo en presentaciones no certificadas. El Aceite de Cacay Premium L’ORICAY cuesta $180.000 COP los 30 ml, con registro INVIMA NSOC24127-23C0.

Aceite de cacay (L’ORICAY)Aceite de argán (mercado Colombia)
Rango de precio$180.000 COP / 30 ml$25.000 – $250.000 COP / 30 ml (según origen y pureza)
Cosechas por año1 (el árbol da fruto una vez al año)1–2 según región de Marruecos
Método de extracciónPrensado en frío, sin solventes ni calorVariable: prensado en frío o extracción con solventes
Pureza declarada100% aceite de cacay puro, sin mezclasMuchas presentaciones diluidas con aceites portadores más baratos
Trazabilidad de origenCultivo propio en Casanare, Colombia, con recolección a manoVariable: mayormente Marruecos, cadena de intermediarios
Registro sanitario ColombiaINVIMA NSOC24127-23C0Variable según marca importadora
Rendimiento por frasco2–3 gotas cubren rostro, cuello y escote; ~3–4 meses de uso diarioUso similar por gota, según pureza

La diferencia no es arbitraria y prefiero explicártela a justificarla:

  1. El árbol da fruto una vez al año. No hay forma de acelerar una cosecha anual. La oferta mundial de aceite de cacay es una fracción minúscula de la del argán.
  2. Recolección a mano, fruto por fruto, en los llanos del Casanare.
  3. Prensado mecánico en frío. El calor destruye vitaminas; procesar en frío rinde menos aceite por semilla, pero conserva la vitamina A y los ácidos grasos intactos.
  4. Sin mezclas. Muchos aceites del mercado se diluyen con aceites portadores más baratos. Aquí no hay ninguno: el único ingrediente es aceite de cacay.
  5. Cultivo propio. No compramos a intermediarios, y eso significa que también asumimos el costo de mantener la plantación.

Con 2 o 3 gotas cubres rostro, cuello y escote. Un frasco de 30 ml, usado a diario mañana y noche, rinde varios meses. Vale la pena hacer la cuenta por aplicación antes que por frasco.

¿Qué aceite conviene según tu tipo de piel y tu objetivo?

Después de 25 años en consulta, tengo claro que no existe el aceite perfecto: existe el aceite adecuado para cada piel. Esta tabla resume qué elegir según tu caso.

Tu casoAceite recomendadoRazón principal
Piel madura, arrugas, textura irregularCacayVitamina A natural en dosis 3-4× superior a la rosa mosqueta, sin la irritación del retinol farmacéutico
Piel mixta o grasa que se satura con aceitesCacayOmega 6 dominante equilibra el sebo; textura seca al tacto
Barrera cutánea debilitada (piel tensa, opaca)CacayMás del doble de ácido linoleico que el argán para reconstruir el manto lipídico
Piel normal o seca equilibrada, solo busca nutrirArgánÁcido oleico y vitamina E aportan confort inmediato sin activar
Uso multiuso (rostro + cabello + cutículas)ArgánPerfil versátil y ampliamente estudiado en varias aplicaciones
Presupuesto ajustado, primer aceite facialArgánDisponible desde precios bajos en el mercado colombiano
Quieres vitamina A + omega 6 + vitamina E en un solo productoCacayEs el único aceite botánico común que combina los tres en concentraciones relevantes

Cómo incorporarlo a tu rutina

  1. Limpia tu piel con un limpiador suave que respete su pH.
  2. Aplícalo con la piel ligeramente húmeda. No la seques del todo: mejora la distribución y la absorción.
  3. Dispensa 2 o 3 gotas. Suficiente para rostro, cuello y escote.
  4. Distribuye con toques suaves y masajes circulares, sin arrastrar la piel.
  5. Úsalo mañana y noche. En la mañana, antes del protector solar. En la noche, como último paso.

Si tienes una condición dermatológica activa —rosácea, dermatitis, acné en tratamiento— consulta con tu dermatólogo antes de introducir cualquier aceite facial nuevo. Y si tienes historial de reacciones a aceites vegetales, haz una prueba de parche en la cara interna del codo durante 48 horas.

Sobre la evidencia: un estudio clínico realizado por Derma Consult Concept GmbH (Bonn, Alemania) documentó, tras 28 días de uso del aceite de cacay, +23% de hidratación en el 100% de los voluntarios, +14% de firmeza y +10% de elasticidad. Son datos del ingrediente medidos con instrumentos dermatológicos, no una promesa de resultados: cada piel responde a su ritmo.

La conclusión honesta

Si ya usas aceite de argán y tu piel está bien, no necesitas cambiar nada. Ningún producto merece que arregles algo que no está roto.

Pero si llegaste a este artículo es porque algo te faltaba. Quizá tu piel pide más que nutrición. Quizá el argán te deja una película que no te gusta. Quizá quieres los beneficios de la vitamina A y el retinol farmacéutico te irritó. En cualquiera de esos tres casos, el aceite de cacay responde a algo que el argán no puede darte: más del doble de omega 6 para reconstruir tu barrera, y vitamina A natural para acompañar la renovación celular, en un aceite que se absorbe en segundos y no obstruye poros.

Esa es toda la diferencia. Ni magia, ni milagros: composición.

En L’ORICAY no formulamos para borrar el tiempo, sino para que tu piel lo acompañe con salud y con luz. Si esa idea te resuena, el cacay probablemente sea tu aceite.

Conoce el Aceite de Cacay Premium L’ORICAY — 30 ml, prensado en frío, $180.000 COP → ¿Dudas sobre cuál es para tu tipo de piel? Escríbenos por WhatsApp

Preguntas frecuentes

¿El aceite de cacay es mejor que el de argán?

Depende de lo que busques. El cacay aporta más del doble de omega 6 y vitamina A natural, que el argán prácticamente no tiene, lo que lo hace más indicado para piel madura, mixta o con barrera debilitada. El argán ofrece más vitamina E documentada y mejor precio. No hay un ganador absoluto.

¿Se pueden usar juntos el aceite de cacay y el aceite de argán?

Sí, no hay incompatibilidad entre ambos. Ahora bien, rara vez hace falta: sus perfiles se solapan en nutrición y el cacay ya aporta vitamina E. Si quieres usarlos, alterna días o reserva el argán para el cabello y el cacay para el rostro, en lugar de superponerlos en la misma aplicación.

¿El aceite de cacay obstruye los poros?

No. El aceite de cacay es no comedogénico y su estructura molecular ligera permite una absorción rápida sin residuo oleoso. Su alto contenido de ácido linoleico ayuda además a equilibrar la producción de sebo, razón por la cual muchas mujeres con piel mixta lo toleran mejor que otros aceites faciales más densos.

¿Cuánto tarda en notarse el efecto del aceite de cacay?

La sensación de confort e hidratación se percibe desde las primeras aplicaciones. Los cambios medibles requieren constancia: el estudio de Derma Consult Concept GmbH evaluó los resultados a los 28 días de uso continuo. Cada piel responde a su ritmo, y ningún cosmético garantiza plazos exactos.


Dra. Mónica Lizarralde es médica estética con más de 25 años de experiencia y fundadora de L’ORICAY, marca colombiana de skincare basada en el aceite de cacay de la Orinoquía. Todos los productos L’ORICAY cuentan con registro sanitario INVIMA vigente.

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