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Rutinas de Skincare

Aceite de cacay vs aceite de argán: cuál necesita tu piel

12 de agosto, 2026 Lectura: 12 min
Por la Dra. Mónica Lizarralde — Médica Estética y fundadora de L'ORICAY

Por la Dra. Mónica Lizarralde — Médica Estética y fundadora de L’ORICAY

En consulta me hacen esta pregunta casi todas las semanas: “Doctora, ya uso aceite de argán. ¿Vale la pena cambiarme al cacay?”.

Es una buena pregunta y merece una respuesta honesta, no un discurso de marca. El argán es un aceite excelente: lleva décadas en el mercado, tiene respaldo científico y hay pieles a las que les funciona perfectamente. No voy a decirte lo contrario para venderte un frasco.

Lo que sí voy a hacer es poner el aceite de cacay vs el aceite de argán uno al lado del otro, con los números que están publicados, y explicarte qué significa cada dato en tu piel. Textura, composición, tipo de piel, precio y rendimiento. Al final vas a saber cuál de los dos encaja con lo que tú necesitas — y si vale la pena cambiar algo de tu rutina.

Llevo más de 25 años en medicina estética y una década cuidando nuestra propia plantación de cacay en el Casanare. He visto los dos aceites en piel real, no solo en fichas técnicas. Esa es la perspectiva desde la que te escribo.

Aceite de cacay vs aceite de argán: la comparación de un vistazo

Antes de entrar en el detalle, aquí tienes los dos perfiles enfrentados. Léelos con calma: casi toda la decisión está en esta tabla.

 Aceite de cacayAceite de argán
Origen botánicoCaryodendron orinocense (Orinoquía colombiana)Argania spinosa (Marruecos)
Ácido graso mayoritarioLinoleico (omega 6), 51,60 %Oleico (omega 9), 45-53 %
Omega 6 (ácido linoleico)51,60 %30-36 %
Vitamina A (retinol natural)0,92 mg/100gNo es una fuente relevante
Vitamina E (tocoferoles)52,1 mg/100g65,7-102,8 mg/100g
Índice de yodo115 gl/100g—
Perfil de absorciónRápida, sin residuo oleosoMedia, ligeramente más untuosa
Comparación de composición entre el aceite de cacay y el aceite de argán.

Los datos del argán provienen de literatura científica publicada sobre Argania spinosa. Los del cacay corresponden al análisis certificado ISO 9001:2015 del aceite L’ORICAY realizado en España y a estudios sobre Caryodendron orinocense.

Si solo te llevas tres ideas de este cuadro, que sean estas:

  • El cacay gana en omega 6. 51,60 % de ácido linoleico frente al 30-36 % del argán: entre una vez y media y casi el doble. Ese es el ácido graso que repara la barrera cutánea.
  • El cacay gana en vitamina A. El argán no es una fuente relevante de retinol natural. El cacay sí.
  • El argán gana en vitamina E. Sus tocoferoles documentados superan a los del cacay. Es un dato real y no tiene sentido esconderlo.

Esa capacidad antioxidante pesa más de lo que parece si vives en una ciudad grande, donde el aire aporta una carga diaria de partículas: ahí entra la rutina para proteger la piel de la contaminación y el papel de la vitamina E. Los dos aceites aportan antioxidantes; el argán, más tocoferoles, y el cacay, polifenoles junto a su propia vitamina E.

De dónde viene cada aceite y por qué el origen pesa

Dos aceites con composiciones distintas tienen, casi siempre, dos historias agrícolas distintas detrás. Y el procesamiento explica buena parte de lo que al final llega a tu piel.

El argán: Marruecos y tres décadas de trayectoria

El aceite de argán se extrae de las almendras del árbol Argania spinosa, endémico del suroeste de Marruecos. Se popularizó en la cosmética occidental a partir de los años noventa y hoy es probablemente uno de los aceites botánicos más conocidos del mundo.

Su trayectoria es sólida: es químicamente estable y ha mostrado buena tolerancia en la mayoría de los tipos de piel tras décadas de uso. Cuando un ingrediente lleva treinta años en millones de rostros, eso es información valiosa. El argán la tiene; el cacay todavía la está construyendo.

El cacay: la Orinoquía colombiana y una cosecha al año

El aceite de cacay se extrae de las almendras del árbol Caryodendron orinocense, nativo de la Orinoquía y la Amazonía de Suramérica. El árbol alcanza los 20 metros y produce fruto una sola vez al año, con tres almendras por nuez. Las comunidades de la Orinoquía lo han usado durante generaciones; la investigación científica apenas lleva unos años documentando lo que ellas ya sabían.

En L’ORICAY nuestro aceite proviene de un cultivo boutique propio en los Llanos del Casanare, con 10 años de desarrollo. Cada fruto se recolecta a mano, se prensa en frío y se microfiltra, sin calor ni solventes. El prensado en frío no es un detalle de marketing: el calor degrada vitaminas y ácidos grasos, así que la temperatura de extracción determina cuánto del perfil de la tabla sobrevive hasta el frasco.

Vitamina A natural: el diferenciador que el argán no tiene

Esta es la diferencia más importante entre los dos aceites. El cacay contiene vitamina A natural; el argán, prácticamente no. Si tu prioridad es favorecer la renovación celular, mejorar la textura y la luminosidad y acompañar la producción de colágeno, el argán no es el aceite indicado.

Ahora viene el matiz importante: el retinol natural del cacay no es lo mismo que un retinoide sintético prescrito. A diferencia de formas como la tretinoína, la vitamina A del aceite de cacay tiene un metabolismo más lento en la piel, lo que se traduce en menos irritación y menos sensibilización. En la práctica clínica eso significa que muchas pacientes toleran el cacay sin el enrojecimiento, la descamación agresiva o la fotosensibilidad que suelen acompañar al inicio de un retinoide farmacéutico.

Por eso el Aceite de Cacay Premium de L’ORICAY es especialmente interesante si tu piel es sensible, reactiva o nunca ha usado retinoides. No necesitas “acostumbrarte” a base de irritación progresiva: el retinol natural trabaja de forma gradual. A cambio, los resultados también son graduales. Ningún aceite botánico actúa a la velocidad de un retinoide médico, y quien te prometa lo contrario te está vendiendo humo.

Si ya usas retinol farmacéutico por indicación médica, no lo sustituyas por tu cuenta: consúltalo con tu dermatóloga antes de cambiar nada.

Omega 6 y barrera cutánea: el fundamento del well-aging

Si hace unos años hablábamos de belleza anti-aging, hoy la conversación es el well-aging: envejecer bien, con una piel sana. Y ahí la barrera cutánea es el fundamento de todo lo demás.

Las ceramidas son los ladrillos de esa barrera. Constituyen cerca del 40 % de los lípidos de la matriz intercelular que une las células de la piel, sostienen la hidratación evitando la pérdida de agua transepidérmica (TEWL, por sus siglas en inglés) y dificultan la entrada de irritantes externos. Con los años, esas ceramidas disminuyen: la piel pierde agua más rápido y deja pasar más agresiones.

Y aquí está el dato que lo conecta todo: tu cuerpo no puede fabricar ácido linoleico por sí solo. Es un ácido graso esencial que tiene que llegar desde fuera, y es materia prima directa de las ceramidas que forman la barrera. Una revisión publicada en 2024 en International Journal of Molecular Sciences describe esa incorporación del ácido linoleico a las ceramidas como el mecanismo mejor documentado para mantener la integridad de la barrera, y recoge modelos de piel en los que el linoleico tópico redujo la pérdida de agua transepidérmica.

Es justo donde los dos aceites divergen. El cacay, con 51,60 % de ácido linoleico, le da a tu piel bastante más de ese material de construcción que el argán con su 30-36 %. Los dos aportan; uno aporta notablemente más.

¿Y por qué importa tanto en el well-aging? Porque una barrera debilitada deja entrar contaminantes y radicales libres, y deja escapar agua. El resultado es un círculo de inflamación, oxidación y sequedad que acelera los signos visibles del paso del tiempo. El estrés también juega en esa liga: si quieres entender qué le hace el cortisol a tu barrera cutánea, lo expliqué en detalle en otro artículo. Con la barrera íntegra, en cambio, la piel retiene mejor el agua, se ve más luminosa y aprovecha mejor todo lo demás que le pongas encima.

Textura, tipo de piel y precio: lo que notas al usarlos

La composición manda, pero la rutina la decide la experiencia diaria. Un aceite que no te gusta cómo se siente es un aceite que no vas a usar.

Si tu piel es mixta o grasa

Aquí el cacay tiene ventaja práctica. Es no comedogénico, de estructura molecular ligera y absorción rápida, sin residuo oleoso. Además, el alto contenido de ácido linoleico ayuda a equilibrar la producción de sebo en lugar de aumentarla. El argán, con más ácido oleico, resulta algo más untuoso y tarda un poco más en desaparecer de la superficie.

Si tu piel es seca, sensible o madura

Los dos funcionan y la elección es más fina. El argán da una sensación de nutrición más envolvente y una trayectoria de tolerancia muy probada. El cacay suma la vitamina A natural y más omega 6, que es lo que suele faltarle a una piel madura con la barrera comprometida. El clima pesa más de lo que creemos en esta decisión: la misma rutina rinde distinto en Bogotá y en la costa.

Frasco de Aceite de Cacay Premium L'ORICAY de 30 ml, prensado en frío en el Casanare

Cuánto cuesta y cuánto rinde cada frasco

Seamos directas con el precio, porque es una objeción legítima. El aceite de argán cosmético suele costar menos: lleva treinta años de producción a escala y eso se nota en la etiqueta. El Aceite de Cacay Premium de L’ORICAY cuesta $180.000 COP el frasco de 30 ml.

Lo que cambia la lectura es el rendimiento. Con 2 o 3 gotas al día para rostro, cuello y escote, un frasco de 30 ml te dura más de tres meses: alrededor de $2.000 al día. Y ese precio incluye cultivo propio, cosecha a mano, prensado en frío, microfiltrado y cero mezclas con aceites más baratos. El producto cuenta además con registro sanitario INVIMA NSOC24127-23C0, el control obligatorio de cosméticos en Colombia.

Entonces, ¿cacay o argán?

El cacay no es mejor que el argán. Son distintos, y esa distinción tiene nombre y apellido:

  • Quédate con el argán si lo que buscas es hidratación envolvente, el mayor aporte de vitamina E y un ingrediente con décadas de uso detrás. Úsalo sin culpa.
  • Cámbiate al cacay si tu prioridad es fortalecer la barrera cutánea con más omega 6, sumar vitamina A natural de acción gradual o si el argán te resulta demasiado untuoso.
  • Si tu piel es mixta o grasa y nunca te ha convencido un aceite facial, el cacay es el que tiene más probabilidades de cambiarte de opinión.

Ni magia ni promesas de transformación de la noche a la mañana. Solo composición, datos y lo que la literatura dice que tu piel necesita para envejecer de forma saludable. Si después de leer la tabla crees que el perfil del cacay es el que le falta a tu rutina, puedes conocer el aceite de cacay 100 % puro de L’ORICAY, prensado en frío en el Casanare y formulado con criterio clínico.

Y si sigues dudando entre los dos, escríbenos por WhatsApp al +57 310 665 2754 y te orientamos según tu tipo de piel, sin presión de venta.

Preguntas frecuentes sobre el aceite de cacay y el de argán

¿El aceite de cacay es mejor que el de argán?

Depende de lo que busques. El cacay aporta bastante más ácido linoleico (omega 6) y vitamina A natural, que el argán prácticamente no tiene, lo que lo hace más indicado para piel madura, mixta o con la barrera debilitada. El argán aporta más vitamina E documentada, tiene décadas de uso a sus espaldas y suele costar menos. No hay un ganador absoluto: hay un aceite que encaja mejor con tu piel.

¿Se pueden usar juntos el aceite de cacay y el aceite de argán?

Sí, no hay incompatibilidad entre los dos. Ahora bien, rara vez hace falta: sus perfiles se solapan en nutrición y el cacay ya aporta vitamina E. Si quieres aprovechar ambos, alterna días o reserva el argán para el cabello y el cacay para el rostro, en lugar de superponerlos en la misma aplicación.

¿El aceite de cacay obstruye los poros?

No. El aceite de cacay es no comedogénico y su estructura molecular ligera permite una absorción rápida sin residuo oleoso. Su alto contenido de ácido linoleico ayuda además a equilibrar la producción de sebo, razón por la cual muchas mujeres con piel mixta lo toleran mejor que otros aceites faciales más densos.

¿Cuánto tarda en notarse el efecto del aceite de cacay?

La sensación de confort e hidratación se percibe desde las primeras aplicaciones. Los cambios medibles requieren constancia: el estudio de Derma Consult Concept GmbH evaluó los resultados a los 28 días de uso continuo. Cada piel responde a su ritmo, y ningún cosmético puede garantizarte un plazo exacto.

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